Señora Gripe
Luchas contra anticuerpos,
Pobre de ti, Sra. Gripe…
Latente vas de cuerpo en cuerpo,
... Viviendo de otros, tan violenta y triste,
Ponte el piyamas,
Es hora de la cama,
Causaste un incendio y ahora la fiebre,
No quiere irse,
Enemiga del ánimo y del apetito,
Ingresas a mi organismo así, despacito…
No me hagas delirar, o los antifebriles de ti se encargarán,
Sra. Gripe, no se imagina lo incómodo que son los estornudos,
Y en mi pobre garganta ese irritante nudo,
La sensación de haber sido atropellado,
Podría usted mudarse por favor a otro lado?
Es muy triste no probar helados…
El manantial de mis narices, segrega aguas de variados matices,
Debo reposar, me han dicho… no es que no me agrade su compañía,
Pero de veras su Señoría,
Su afecto me tortura, y a eso se debe esta ruptura,
Que pone de manifiesto
Una orden de captura,
Y aunque sea contra su cultura,
Los medicamentos hoy, decretan su sepultura…
Adiós Sra. Gripe, sé que habrá una víctima mejor,
No olvidaré sus momentos, ni aquella inyección…
Elva Álvarez. 2° Derecho
Luchas contra anticuerpos,
Pobre de ti, Sra. Gripe…
Latente vas de cuerpo en cuerpo,
... Viviendo de otros, tan violenta y triste,
Ponte el piyamas,
Es hora de la cama,
Causaste un incendio y ahora la fiebre,
No quiere irse,
Enemiga del ánimo y del apetito,
Ingresas a mi organismo así, despacito…
No me hagas delirar, o los antifebriles de ti se encargarán,
Sra. Gripe, no se imagina lo incómodo que son los estornudos,
Y en mi pobre garganta ese irritante nudo,
La sensación de haber sido atropellado,
Podría usted mudarse por favor a otro lado?
Es muy triste no probar helados…
El manantial de mis narices, segrega aguas de variados matices,
Debo reposar, me han dicho… no es que no me agrade su compañía,
Pero de veras su Señoría,
Su afecto me tortura, y a eso se debe esta ruptura,
Que pone de manifiesto
Una orden de captura,
Y aunque sea contra su cultura,
Los medicamentos hoy, decretan su sepultura…
Adiós Sra. Gripe, sé que habrá una víctima mejor,
No olvidaré sus momentos, ni aquella inyección…
Elva Álvarez. 2° Derecho
Versos libres
Mi príncipe estelar.
pequeño trocito de cielo
a quién dios colmo de vida,
alegría de mi existir,
pequeño trocito de cielo
a quién dios colmo de vida,
alegría de mi existir,
sustento de mi esperanza y aliento de mi andar.
si alguna vez robaran
los cristales d tu alma, que tu corazón jamás deje d latir!
si alguna vez robaran
los cristales d tu alma, que tu corazón jamás deje d latir!
aún en el infinito silencio de lo material.
permiteme ser, mejor de lo que era antes de hallarte,
permiteme ser, mejor de lo que era antes de hallarte,
no te conviertas en estrella fugaz,
aún más allá de que tu vida sea mortal.
recorre mi universo, siéntate en mi satélite,
recorre mi universo, siéntate en mi satélite,
pasea por la vía láctea, navega al infinito y más allá.
Elva Álvarez 3° Derecho
Sobre los pies morenos
El mantillo del bosque conserva las huellas
De morenos y morenas, que hoy pesan el doble de ayer.
Llevan sobre sus doradas espaldas el peso de los ancestros,
Las esperanzas del futuro.
En sus manos la lanza milenaria, la saeta justiciera, y
en sus muñecas las cuentas del tiempo que se niega a pasar.
Una suave brisa brinca de huella en huella, siguiendo el paso del indio,
Tomando su fragancia salvaje para guardarla en ánforas de palo santo y guatambú.
Corre el indio al ritmo valiente de un corazón impenetrable, montaraz,
Sacudiendo las matas con rugidos de guerra, con gritos de dolor.
Corre el indio indómito, el moreno, hado de la espesura inmortal.
Corre el indio lento y presuroso, triste, altivo, perezoso, lucha, huye, corre el mbareté.
Corre el indio surcando las sendas, marcando las huellas de los pies morenos,
Cantando al viento plegarias, preces de piedad, historias de gloria,
historias de ayer en un hoy que no quiere ser,
pero que el mismo tiempo adolorido, de malas ganas hace cumplir, porque debe ser.
Corre el indio de la tribu devastada por las manos de algodón, manchadas con el rojo del odio.
Corre el indio, árbol tras árbol, oyendo los enigmas que gritan las hojas, corre asustado, jadeando cual jaguareté, buscando el pasado, buscando las historias de ayer.
Corre el indio, sobre sus pies agrietados que huyen de las manos.
Corre el indio sobre sus pies, marcando el camino, en la selva que fue.
Corre el indio, con las cadenas en los pies, pies morenos, que no quieren correr.
El mantillo del bosque conserva las huellas
De morenos y morenas, que hoy pesan el doble de ayer.
Llevan sobre sus doradas espaldas el peso de los ancestros,
Las esperanzas del futuro.
En sus manos la lanza milenaria, la saeta justiciera, y
en sus muñecas las cuentas del tiempo que se niega a pasar.
Una suave brisa brinca de huella en huella, siguiendo el paso del indio,
Tomando su fragancia salvaje para guardarla en ánforas de palo santo y guatambú.
Corre el indio al ritmo valiente de un corazón impenetrable, montaraz,
Sacudiendo las matas con rugidos de guerra, con gritos de dolor.
Corre el indio indómito, el moreno, hado de la espesura inmortal.
Corre el indio lento y presuroso, triste, altivo, perezoso, lucha, huye, corre el mbareté.
Corre el indio surcando las sendas, marcando las huellas de los pies morenos,
Cantando al viento plegarias, preces de piedad, historias de gloria,
historias de ayer en un hoy que no quiere ser,
pero que el mismo tiempo adolorido, de malas ganas hace cumplir, porque debe ser.
Corre el indio de la tribu devastada por las manos de algodón, manchadas con el rojo del odio.
Corre el indio, árbol tras árbol, oyendo los enigmas que gritan las hojas, corre asustado, jadeando cual jaguareté, buscando el pasado, buscando las historias de ayer.
Corre el indio, sobre sus pies agrietados que huyen de las manos.
Corre el indio sobre sus pies, marcando el camino, en la selva que fue.
Corre el indio, con las cadenas en los pies, pies morenos, que no quieren correr.
Henry Chávez. 2° Psicopedagogía.
Oh, quién pudiera...
Quién pudiera diferenciar cada sonido de cada gota que del cielo al
suelo cae,
y usarlas, como se usan las notas de un piano,
Y componer, y crear.
y usarlas, como se usan las notas de un piano,
Y componer, y crear.
Dibujar
en el aire sonidos mágicos y dulces
que transformen las penas en dichas
las luchas en logros,
aunque sea solo por un instante.
Quién pudiera tomar el pasado y arrojarlo contra un lienzo,
y salpicar las telas con manchas del ayer,
y manchas del hoy,
y manchas del mañana
y crear,
la armonía más perfecta
en un surrealismo super realista.
Quién pudiera arrojar el alfabeto hasta las nubes,
y pedirle al viento que las agite. Y esperar,
con toda la ingenuidad y la fantasía
de un niño, y un anciano
a que lluevan versos, a que lluevan verdades,
a que lluevan muchos: perdón,
te quiero, te espero, confío, lo haré,
yo puedo, tú puedes, hagámoslo,
no temas.
Oh, quien pudiera tomar los sueños,
la arena del tiempo,
las lágrimas y las risas
la lluvia y el sol,
la noche y el día
la paz y las ansias
el trabajo y el cansancio,
la bruma y la claridad
el miedo y el valor
las quejas y lo que se ha aceptado
tomar el calor y el frío
las pasiones, los amores
el aire aletargado y el aire vivo,
las flores y las hojarascas,
el sentido de la vida y el sentido de la muerte
y depositar todo en un ánfora,
para las próximas generaciones,
para los hijos nuestros,
herederos de nuestro andar.
Hénry Chávez
que transformen las penas en dichas
las luchas en logros,
aunque sea solo por un instante.
Quién pudiera tomar el pasado y arrojarlo contra un lienzo,
y salpicar las telas con manchas del ayer,
y manchas del hoy,
y manchas del mañana
y crear,
la armonía más perfecta
en un surrealismo super realista.
Quién pudiera arrojar el alfabeto hasta las nubes,
y pedirle al viento que las agite. Y esperar,
con toda la ingenuidad y la fantasía
de un niño, y un anciano
a que lluevan versos, a que lluevan verdades,
a que lluevan muchos: perdón,
te quiero, te espero, confío, lo haré,
yo puedo, tú puedes, hagámoslo,
no temas.
Oh, quien pudiera tomar los sueños,
la arena del tiempo,
las lágrimas y las risas
la lluvia y el sol,
la noche y el día
la paz y las ansias
el trabajo y el cansancio,
la bruma y la claridad
el miedo y el valor
las quejas y lo que se ha aceptado
tomar el calor y el frío
las pasiones, los amores
el aire aletargado y el aire vivo,
las flores y las hojarascas,
el sentido de la vida y el sentido de la muerte
y depositar todo en un ánfora,
para las próximas generaciones,
para los hijos nuestros,
herederos de nuestro andar.
Hénry Chávez
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