lunes, 29 de abril de 2013

Más que maestros





Luego de caminar muchos senderos y navegar varios océanos, los maestros aún conservan ese espíritu intrínseco de enseñanza, de pasión por su labor. Ellos siembran en el desierto, con esmero y admirable paciencia van forjando a las personas, grabando en las mentes en blanco las huellas de la verdad, haciendo florecer las almas, tal como la primavera hace florecer el paisaje. Y los alumnos, ¿a dónde van?. Al futuro, ¿y los maestros?. Quedan para seguir formando a quienes están en proceso de construcción. La educación no sólo se basa en matemáticas, letras, números, teorías, también implica un compromiso De incentivar valores, de seguir sembrando en cada uno, el sentimiento de justicia, enseñando a ser personas de bien. Muchas son ocasiones  en las que no se valora la tarea tan elemental de enseñar, que se convierte en una virtud, propia de quienes no ven la enseñanza como un sacrificio, sino como una inversión de tiempo cuyos frutos son sabrosos, ya que brinda la satisfacción de haber contribuido a la formación de personas de bien que siguen el camino ideal para llegar a sus metas. No es sencillo enseñar, mucho menos a hacerlo con vocación, pero cuando existe voluntad para realizarlo, es inminente el triunfo en la actividad realizada. Podría compararse a los maestros como brújulas, guías para direccionar la  mente extraviada hacia el bien, hacia la verdad, hacia la libertad, puesto que “la verdad nos hará libres”. No son simples personas, son ángeles, sin alas y sin aureolas. Son seres cuyo corazón se mantiene abierto, dan el alma mientras moldean con sus manos las mentes que se predisponen a aprender.
El homenaje a los maestros no debe ser sólo me reconocimiento a su labor, sino de agradecimiento por su entrega y dedicación, son trabajadores abnegados a quienes hay que dar ese día había una sonrisa como forma de decirles GRACIAS!

miércoles, 24 de abril de 2013

INNOVAR


La historia natural y social de la humanidad ha exigido la adaptación al cambio, la evolución, la transformación hacia algo diferente -la mayor parte de las veces hacia algo nuevo-.  Es parte de nuestra naturaleza cambiar constantemente, porque el mundo no está ahí estático respondiendo a nuestras exigencias y necesidades, sino que somos nosotros quienes debemos responder a lo que la sociedad exige y necesita. Muchos de los conocimientos que poseemos a menudo son reemplazados por otros nuevos, siempre estamos aprendiendo formas diferentes de conducirnos y de ver las cosas.
Suele resultar prudente tomar las informaciones que poseemos hoy y utilizarlas para proyectar un futuro inmediato, porque no hay nada lo suficientemente cierto como para asegurar una realidad que aún no es.
El mundo de hoy exige de nosotros innovar todos los días, tanto porque la sociedad está acostumbrada a las cosas nuevas y podemos resultar aburridos; así como por las exigencias de un mundo que se transforma de manera increíble con cada nuevo “clic u ok”.
Gran parte de esas necesidades de innovación pertenecen y afectan a todo el país, como nuevos proyectos sociales o el apoyo, o desaprobación que le damos a los hechos de nuestra realidad cotidiana.
 Los estudiantes, los padres y docentes tenemos el compromiso de seguir aprendiendo para poder transmitir y crear cosas nuevas en las personas que nos rodean, en las instituciones y grupos de los que formamos parte, porque podríamos perder la batalla de la innovación hacia lo negativo, todo cambio interno o externo debe estar orientado hacia lo positivo, lo constructivo, y es en ese punto donde encontramos harta competencia contra las nuevas hordas de ideas confusas y verdades mentirosas que utilizan todo tipo de engaños y mentiras como la esclavitud comercial disfrazada de libertad.
Es nuestro deber crear y dejar cosas nuevas, en la empresa, en la ciudad, en la casa, en la universidad, en el país, en nosotros mismos. Es ley de la naturaleza el cambio, la evolución, y la educación, el compartir experiencias, aprender de los errores, aprender de la historia, suelen ser los medios más apropiados para hacer trabajar la creatividad, la inventiva.    
Henry Chávez 3° Psicopedagogía.

martes, 16 de abril de 2013

¿Vas a Votar?




El poder por sí mismo no es ni bueno ni malo… son las acciones que ejecutamos usándolo las que definen su moralidad… 

Aquellos que acceden a él lo manejan de una forma muy correcta y auto limitada a veces, otras con un total despotismo, y con una bastante quebrada memoria a cerca del cómo llegaron a estar donde están.
Estamos a días de las elecciones generales, hay muchas personas que piensan, en que sus votos no son necesarios, en que no importan si votan o no, creen que porque no se les exige, está bien que no lo hagan; otros a su vez se quejan de que nadie va a buscarlos a sus casas el día de las elecciones o de porqué a ellos nadie les ofrece dinero por sus cédulas… solía estimar a esos pensamientos como increíbles, como tontos rumores, pero conforme pasaron los años y creció mi entendimiento, hoy me parecen tan creíbles como lamentablemente comunes. 
También hay personas que quizá no comprenden con exactitud el valor de su voto, pero aún así acuden a cada ocasión en el que el país, la nación entera o su municipio así lo precisen… ¿pero en general, por qué existe tanta apatía a la hora de votar, es que acaso no entendemos la magnitud de lo que implican los efectos de tan importante acto cívico?, ¿es el nivel económico? ¿Será la ignorancia? ¿Será la costumbre? Definitivamente una mezcla de todo eso. 
El próximo domingo, 21 de abril de 2013 iré a votar, lo haré para pisotear a la indiferencia, para votar pensando en aquellos que no lo pueden hacer, no votaré juzgando los pasados de los candidatos, elegiré a aquel a quien crea digno de mi confianza, a esa persona que no pierda su tiempo criticando a los demás sino ocupándose de lo verdaderamente importante, a aquella persona que no me prometa salud y educación mientras ahoga al medio ambiente y empapela las calles con sus afiches y propagandas proselitistas, que como de costumbre no serán retirados sin importar quien gane o pierda; necesito a alguien preparado/a pero como persona, como ser humano, no sólo como supuesto político, sino como alguien que busque la verdad.
Lo cierto es que no dejaré que otros decidan por mi futuro, lo haré yo, y así no me decida por nadie, de todos modos votaré, aunque sea en blanco… 
Yo pienso votar, no sólo porque me empadroné, sino más bien porque pienso que es ahí, justo en ese preciso momento en el que absolutamente nadie tiene más ni menos poder que yo, es en ese instante el que todos los paraguayos/as somos perfectamente iguales en el ejercicio de nuestros derechos, y cada uno de esos fragmentos de decisiones serán los que van a ejecutar y permitir otorgarle a alguien más un poder especial, para gobernar, un poder que como elemento de este Estado produzca efectivamente el verdadero motivo de existir de la política, es decir, su finalidad: el BIEN COMÚN.
Elva Álvarez 3° Derecho