La costumbre de muchos paraguayos, es dejar a última hora las tareas o responsabilidades que tienen respecto a otros. Generalmente
dejando a: “Que Dios nos ampare”, o a un: “Que salga lo que Dios quiera”.
Este pensamiento de subordinar el éxito a la suerte, es prácticamente
fracaso, que desanima a cualquiera que cree pasar sin hacer sacrificios.
Esto se debe tal vez a la pereza, a la falta de voluntad para abrir el
libro y al menos repasar lo que ya se enseñó, o por soberbia. Muchos se confían
que pasarán una asignatura diciendo que es fácil, tal vez una leída y ya. Es un
gran error creer que todo es pan comido.
No es mero probar y dejar a la ruleta tu destino.
El milagro viene por generosidad de otros, y para que ocurra eso deben
haber personas que procuren ayudar o motivar para que podamos tener el saber,
arma que sirve de por vida.
En la evaluación el docente trata de
conocer lo que su estudiante sabe, lo que ha aprendido en todos esos
días de clases.
La educación intenta fortalecernos, qu8e aprendamos todo lo que nos pueda
ser útil para la vida. Algunos aprenden experimentando y estudiando, otros,
aprenden por errores de necios, como los perezosos, sin buscar construir su
propio destino.
Autor: Adam Benítez, 1° de Derecho.

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