lunes, 19 de noviembre de 2012

Esperando el milagro en el examen


 
La costumbre de muchos paraguayos, es dejar a última hora las tareas o responsabilidades que tienen respecto a otros. Generalmente dejando a: “Que Dios nos ampare”, o a un: “Que salga lo que Dios quiera”.
Este pensamiento de subordinar el éxito a la suerte, es prácticamente fracaso, que desanima a cualquiera que cree pasar sin hacer sacrificios.

 
Hay estudiantes que tienen pocas ocupaciones y más tiempo para estudiar, y no tienen el ánimo para estudiar, no hacen sacrificios de preferencia o de conveniencia para su futuro. Dejan que pase el tiempo y a última hora: a ver qué pasa, sin más preocupación al respecto.

Esto se debe tal vez a la pereza, a la falta de voluntad para abrir el libro y al menos repasar lo que ya se enseñó, o por soberbia. Muchos se confían que pasarán una asignatura diciendo que es fácil, tal vez una leída y ya. Es un gran error creer que todo es pan comido.

No es mero probar y dejar a la ruleta tu destino.

El milagro viene por generosidad de otros, y para que ocurra eso deben haber personas que procuren ayudar o motivar para que podamos tener el saber, arma que sirve de por vida.

En la evaluación el docente trata de  conocer lo que su estudiante sabe, lo que ha aprendido en todos esos días de clases.

La educación intenta fortalecernos, qu8e aprendamos todo lo que nos pueda ser útil para la vida. Algunos aprenden experimentando y estudiando, otros, aprenden por errores de necios, como los perezosos, sin buscar construir su propio destino.
 
 
 
Autor: Adam Benítez, 1° de Derecho.

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