Tal
cual funciona una máquina, la sociedad funciona. Las máquinas más viejas por lo
general cuentan con sistemas de engranaje, cumpliendo cada engranaje una
función única e imprescindible. Así las
máquinas de hoy tienen partes más sofisticadas, igualmente imprescindibles para
lograr un buen trabajo. La vida nos dota de habilidades y oportunidades únicas,
eso hace a nuestra personalidad única,
irrepetible, irreemplazable Toda persona se halla inmersa en un determinado
entorno social, hoy día, en varios entornos muy distintos entre sí. Pero en
toda la sociedad no existe una persona igual a cada uno de nosotros capaz de
cumplir la función para la que la vida nos ha venido preparando. La humanidad
se renueva, produce y se recrea al igual que lo hace una máquina, gracias a
partes únicas, singulares, que emergen en las necesidades que van surgiendo dentro de la
fábrica de la vida.
Si tan
solo los jóvenes de este nuevo siglo, de este nuevo milenio, pudiéramos
reconocer nuestro papel dentro de la maquinaria de la humanidad, y más aun,
reconocer nuestra importancia, nuestra valía para este mundo y asumir con
responsabilidad nuestro paso por la efímera pero deliciosa vida, la
humanidad daría un salto tremendo. Seríamos
piezas del todo, pero piezas mucho mejores que las de la simple máquina, no seríamos meros autómatas, seríamos
piezas que sienten y disfrutan de lo que hacen, que encuentran placer en llevar
acabo la labor para la que la vida los preparó, piezas geniales, creadoras y
destructoras, piezas comprometidas con la maquinaria entera, reconociendo el
más sencillo principio de la maquinaria humana: “Si todos están mal, yo pronto
estaré mal”. La felicidad no puede
existir aislada de los demás, nos necesitamos, necesitamos comprometernos con
la máquina. La vida tiende a reproducir el efecto dominó, de causas y consecuencias.
Entonces,
enriquecer nuestra propia persona, buscar mejorarla constantemente, es ya comprometerse.
Al ser parte de algo, cuando crecemos, también crece ese algo. La riqueza de la
humanidad no está en la belleza de las cosas, sino en la belleza de las
personas que expresaron su propia belleza mediante el arte o el servicio. Y nuestra
pobreza, en las mil formas de crueldad expresadas en los más siniestros inventos.
Este
milenio nos invita a comprometernos con el presente, con nuestro entorno
inmediato, con el resto del mundo que no conocemos, con nosotros mismos, y con
los hijos que aun no hemos visto nacer. Henry Chávez 2° Psicopedagogía.
Glosario
Máquina: conjunto de piezas unidas para
transformar energía y hacer un trabajo.
Personalidad: cualidades y defectos modificables
que hacen únicas a las personas.
Compromiso: asumir y cumplir un rol dentro de una labor.
Efímero: de poca duración, breve.
Oportunidad: situación favorable para hacer algo.

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