lunes, 29 de octubre de 2012

La mente en blanco




No pensar en nada, es como tener la mente en blanco. 
Mentira, jamás ocurre eso.
Dejar de pensar es simplemente no estar pendiente en lo que te hace daño de alguna forma. Es ya no darle importancia a los actos de los demás.
Decir que tenemos la mente en blanco como para resolver un problema matemático es solo decir que tenemos algo más importante que pensar en ese momento. Al dejar de pensar en la hora de clase, y no concentrarse es sinónimo de que tienes la imaginación volando por las nubes que pretendes alcanzar algún día, sueños que parecen imposibles, que al dejar de pensar en lo que te rodea parecen volverse realidad. Así puedes lograr más cosas que pensando, es más agradable tener la mente en blanco que quemarse las pestañas pensando, y muchas veces no logramos demasiado al sobrecargar la mente.
¿Dejar de pensar y lograr más? Sí, porque pensando demás te confundes, no pensando no te pierdes, pensando a medias, eres mediocre.
En mi experiencia solo debes darle a tu mente las informaciones necesarias y cuando esté tranquila te dará las soluciones que buscas, así dejaremos de pensar en las limitaciones para poder ir a lograr nuestras metas, dejar de pensar en las críticas para seguir avanzando, empieza a darle a tu mente información sobre tus fracasos para no volver a cometerlos y mejora cada vez que vaya pasando el tiempo.
Afortunadamente al cerebro no se le puede obligar a pensar de una manera o en qué pensar o en qué usar el pensamiento, de lo contrario ya habría una ley para eso.
Cada persona tiene la libertad de pensar o dejar de pensar, según dónde esté, cómo se sienta y a dónde  quiere llegar.
Puedes tomar las informaciones que te brindan tus fracasos, tus miedos, tus errores, tus sueños y decidir hacia dónde quieres ir, que mientras trabajas tu mente te dará las mejores ideas para dirigirte hacia donde quieres ir, pero debes animarte a alcanzar tus sueños, a construir tu futuro. Puedes pensar en lo malo que te ha pasado, o dejar de pensar en lo malo para pensar y desear algo mejor.
La mente guarda lo que aprendemos y nos sorprende con cosas ingeniosas, por eso es importante enriquecernos con las artes, la lectura, el servicio, al escucha, el trabajo.
                                                                                          Autor: Jazmín Servín Acosta. 4° Lic. Análisis de Sistemas

El miedo. Excusa o imposibilidad





     Según la Real Academia Española el miedo es el espanto, temor, perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o mal.

Esta definición describe exactamente la realidad por la que pasan muchas personas, quienes responsabilizan a esta emoción por sus fracasos.
El miedo es enemigo de la voluntad, antónimo del valor, del coraje. Coarta completamente a la voluntad. Disminuye  la capacidad de decidir rápidamente, se titubea al hablar, las palabras tienen poca fuerza. La mente se nubla, y la improvisación surge con tal de evadir situaciones que nos ponen  a prueba. El pánico aumenta la posibilidad de cometer un error, de fracasar. Es ahí donde el ánimo decae y la confianza queda como un soldado con la moral baja, esperando con la creencia de que está destinado al fracaso.
El miedo es una debilidad que no deja buenas experiencias, sino lo contrario.
La debilidad es la ausencia completa de autocontrol, de autodominio, y es cuando el nerviosismo se convierte en un rival que lucha por dominar al propio ser, y a la vez es un reto con el fin de ganar al defecto. El miedo atrasa a la inteligencia para el que no sepa superarlo, genera impotencia, un cretinismo de  corta duración dependiendo de la situación reinante, pero que marca un mal paso en nuestro andar.
Hay personas que detestan admitir que tienen temores y para engañar a otros y a sí mismos atribuyen sus fracasos a factores que ellos mismos crean para sentirse bien y repudiar a las circunstancias.
La solución ante el miedo es combatirlo, controlarlo, ejercer un dominio sobre él. Porque el miedo es como una animal enfermo e indomable que existirá mientras se lo permitamos. 
                                                                                          Autor: Adam Benítez. 1° Derecho

Así de fácil.





     El cambio social que anhelamos es tan simple como mejorar nuestra ortografía. H.Queirón. La democracia es  suma de libertades, la libertad  suma de responsabilidades, las responsabilidades requieren de conciencia, de conocimiento de aquello que nos ha sido confiado.
La democracia, la vida, se erige sobre una cadena interminable de decisiones. Las decisiones que tomamos en un presente por lo general suelen resultar en las consecuencias del futuro. Hoy presente, observamos las consecuencias negativas y positivas de nuestra decisiones pasadas. 

La educación permite adquirir conocimientos, los conocimientos permiten una conciencia personal al tiempo que una conciencia global. La educación es un camino interminable que construye y destruye nuestra persona una y otra vez haciéndola cada vez más ligera de pensar, de accionar  y de sentir.

Las armas hoy son el conocimiento, los productos hoy son conocimientos, el mercado de hoy vende conocimientos. ¿Pero qué debemos conocer?  
Probablemente debamos conocer aquello que nos permita sobrevivir a este mundo. Si fuera posible, aquello que nos permita “vivir”. Aquello que nos libere de ataduras inútiles que limitan nuestra visión a la hora de decidir. Conocimientos que nos alejen del árbol que toca nuestra nariz para poder ver el bosque con todo su esplendor.
La juventud debe ser rebelde ante los círculos viciosos que pudren desde hace años nuestra sociedad. La democracia se alimenta de decisiones responsables, para el ahora, y para las próximas generaciones. Mejorar la ortografía puede ser un buen inicio. Las palabras tienden a hacernos ver aquello que no veíamos. El desafío de mejorar nuestra ortografía traerá consigo recompensas inesperadas, como un mayor bagaje cultural, una riqueza de vocabulario mayor a la que teníamos, una profundidad de la conciencia, una visión del mundo distinta, una visión más humana.
Simplemente con mejorar la ortografía la sociedad se verá más crítica, más creativa, más libre. Porque habrá entrado en contacto con las letras que atesoran los pensamientos, sentimientos, ideas y hechos de la humanidad. 
En la democracia, la responsabilidad es del pueblo.
                                                                                                      Autor: Henry Chávez 2° Psicopedagogía.