lunes, 29 de octubre de 2012

El miedo. Excusa o imposibilidad





     Según la Real Academia Española el miedo es el espanto, temor, perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o mal.

Esta definición describe exactamente la realidad por la que pasan muchas personas, quienes responsabilizan a esta emoción por sus fracasos.
El miedo es enemigo de la voluntad, antónimo del valor, del coraje. Coarta completamente a la voluntad. Disminuye  la capacidad de decidir rápidamente, se titubea al hablar, las palabras tienen poca fuerza. La mente se nubla, y la improvisación surge con tal de evadir situaciones que nos ponen  a prueba. El pánico aumenta la posibilidad de cometer un error, de fracasar. Es ahí donde el ánimo decae y la confianza queda como un soldado con la moral baja, esperando con la creencia de que está destinado al fracaso.
El miedo es una debilidad que no deja buenas experiencias, sino lo contrario.
La debilidad es la ausencia completa de autocontrol, de autodominio, y es cuando el nerviosismo se convierte en un rival que lucha por dominar al propio ser, y a la vez es un reto con el fin de ganar al defecto. El miedo atrasa a la inteligencia para el que no sepa superarlo, genera impotencia, un cretinismo de  corta duración dependiendo de la situación reinante, pero que marca un mal paso en nuestro andar.
Hay personas que detestan admitir que tienen temores y para engañar a otros y a sí mismos atribuyen sus fracasos a factores que ellos mismos crean para sentirse bien y repudiar a las circunstancias.
La solución ante el miedo es combatirlo, controlarlo, ejercer un dominio sobre él. Porque el miedo es como una animal enfermo e indomable que existirá mientras se lo permitamos. 
                                                                                          Autor: Adam Benítez. 1° Derecho

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