lunes, 3 de diciembre de 2012

Anteojos para ver diferente.


 

<< "La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía">>

 
 José Martí (1853-1895) político republicano democrático, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano de origen español

 


Somos tan diferentes, mas el hecho de que existan las diferencias es lo que nos hace ser irónicamente iguales; somos tan humanos, tan perfectamente imperfectos, cometemos de manera sencilla y acertada tantos errores y aun así tontamente nos creemos  superiores a nuestros semejantes, como si lo importante fuera ser siempre el mejor, como si el resto de las personas no tuvieran necesidades, como si no sintieran dolores tan profundos como los nuestros.
Los golpes de la vida no son casualidad, los maltratos, las vicisitudes en general siempre tienen un porqué de ser; cada paso que damos de forma tan natural como inconsciente, cada razonamiento que hacemos,  tiene una finalidad, escape o no a nuestro entender;

tanto dependemos de nuestro entorno que a veces somos capaces de rogar a gritos desde nuestro interior, que nos presten un poco de atención, un poco de afecto, de cariño, de comprensión; mientras escondemos esa necesidad detrás de comportamientos extraños, agresivos, degradantes o incluso sínicos; así las mentiras cobran vida, la hipocresía florece, carcome el alma de quien la hospeda, destruye su entorno y va atormentando a su pobre portador quien, con los ojos vendados, va construyendo su propio muro contra la realidad, se siente atacado y desvalorizado, una víctima en verdad no sólo de sí misma sino de la indiferencia de quienes más que poder, deben ayudarla.

Pero, ¿Qué tan buenos somos como para llamar al otro malo?, ¿qué tanto colaborarnos de vez en cuando para guiar a quien se ha perdido?... ¿por qué si todos somos tan frágiles como maleables, creemos que todo terminará hundido?

Lo que perdemos es la fe, esa esperanza de mejorar las cosas, de participar en la reformación de quienes se han equivocado, se perdió el amor y el respeto por la vida misma, el sentimiento que nace cuando ves sufrir a alguien, en especial de aquel que te odia, porque al odiarte va hiriéndose de muerte a sí mismo, ahogándose en su propio ramalazo.

 

Autora: Elva Álvarez. 2° año de Derecho 


 

 

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