Como observadores de hechos que
acontecen en nuestro país y el mundo es frecuente que nos dé por emitir opiniones, valoraciones
muchas veces sensatas, otras bastante precisas, y otras claro, un poco
equivocadas; y aun más frecuentemente éstas observaciones llevan gran carga
emocional, especialmente si se tratan de injusticias o cuestiones políticas. Y lo más divertido de esto, es que muy a
menudo las opiniones que damos son soluciones para los problemas que
encontramos, soluciones que terminan siendo
palabras desvanecidas e ideas muertas. Es difícil asegurar que esta
práctica se forme desde lo grande a lo pequeño o desde lo sencillo a lo
complejo, pero el mundo se sostiene sobre cosas sencillas. A nuestro alrededor,
en nuestro entorno inmediato nos encontramos con un sinfín de dificultades
cotidianas a las que le damos soluciones verbales, meramente verbales; y a unos
pasos más, podemos encontrarnos con problemas que compartimos con muchos otros,
como en la propia casa, en el propio barrio, en la propia ciudad.
¿Son pocas las admirables personas
que deciden dejar de quejarse y de dar ideas que no se convierten en hechos, personas
que se ponen un sombrero y toman las herramientas para limpiar el baldío que
afeaba la cuadra o juntaba insectos, personas que se organizan en grupos para
ayudar a los vecinos que necesitan una mano para mejorar sus condiciones de vida, personas que exigen sus derechos en
manifestaciones y tapizando las entidades públicas con notas de reclamo,
personas que toman un libro y procuran crecer cada vez más, para sí y para los
demás, personas que dejan de ser público para pasar a ser actores enfrentándose al riesgo de ser juzgadas,
criticadas, de convertirse en objeto de burla sin otro motor que no sea el
deseo que cambiar aquello que no les gusta?
No para nada, no son pocas, y cada vez las hay más, y ese es nuestro gran
compromiso como universitarios, sumarnos a esas personas, al cambio y evolución
del pueblo desde lo que podamos hacer, así sea cebar tereré al que trabaja si
no podemos trabajar. Hay muchos problemas a nuestro alrededor y las soluciones
suelen ser muy simples, cosas pequeñas que hacen grandes cambios, la
construcción del todo desde lo pequeño es la magia de la democracia, la belleza
que nace desde dentro, desde el pueblo y que lo transforma todo. Una
interesante forma de aprovechar las noches de vacaciones.
Autor:
Henry Chávez. 2° año de Psicopedagogía

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