domingo, 9 de diciembre de 2012

De espectador a actor


Como observadores de  hechos que acontecen en nuestro país y el mundo es frecuente que  nos dé por emitir opiniones, valoraciones muchas veces sensatas, otras bastante precisas, y otras claro, un poco equivocadas; y aun más frecuentemente éstas observaciones llevan gran carga emocional, especialmente si se tratan de injusticias o cuestiones políticas.  Y lo más divertido de esto, es que muy a menudo las opiniones que damos son soluciones para los problemas que encontramos, soluciones que terminan siendo  palabras desvanecidas e ideas muertas. Es difícil asegurar que esta práctica se forme desde lo grande a lo pequeño o desde lo sencillo a lo complejo, pero el mundo se sostiene sobre cosas sencillas. A nuestro alrededor, en nuestro entorno inmediato nos encontramos con un sinfín de dificultades cotidianas a las que le damos soluciones verbales, meramente verbales; y a unos pasos más, podemos encontrarnos con problemas que compartimos con muchos otros, como en la propia casa, en el propio barrio, en la propia ciudad.

¿Son pocas las admirables  personas que deciden dejar de quejarse y de dar ideas que no se convierten en hechos, personas que se ponen un sombrero y toman las herramientas para limpiar el baldío que afeaba la cuadra o juntaba insectos, personas que se organizan en grupos para ayudar a los vecinos que necesitan una mano para mejorar sus condiciones  de vida, personas que exigen sus derechos en manifestaciones y tapizando las entidades públicas con notas de reclamo, personas que toman un libro y procuran crecer cada vez más, para sí y para los demás, personas que dejan de ser público para pasar a ser actores  enfrentándose al riesgo de ser juzgadas, criticadas, de convertirse en objeto de burla sin otro motor que no sea el deseo que cambiar aquello que no les gusta?

No para nada, no son pocas, y cada vez las hay más, y ese es nuestro gran compromiso como universitarios, sumarnos a esas personas, al cambio y evolución del pueblo desde lo que podamos hacer, así sea cebar tereré al que trabaja si no podemos trabajar. Hay muchos problemas a nuestro alrededor y las soluciones suelen ser muy simples, cosas pequeñas que hacen grandes cambios, la construcción del todo desde lo pequeño es la magia de la democracia, la belleza que nace desde dentro, desde el pueblo y que lo transforma todo. Una interesante forma de aprovechar las noches de vacaciones.

 Autor: Henry Chávez. 2° año de Psicopedagogía

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Hola, tu opinión nos interesa. Gracias por visitarnos :)